Gran experiencia. El sonido de las especies que se esconden tras los árboles, la fría brisa que roza los poros, el escuchar las hojas secas al pisar de los turistas. Un sueño para un aventurero y un trayecto lleno de historia para el explorador. Precisamente eso es esta ruta llena de memorias de aquellas personas que hace más de 400 años transportaban mercancías por el Istmo y que formaron la diversidad de culturas: El Camino Real.
Hermoso trabajo





