Hola, querida Moza, te escribe María Alejandra, una joven que se siente muy acomplejada con su peso, pues estoy muy gorda y en realidad no es algo que yo busco, sino que es genética.
Tengo una glándula, que no me permite bajar de peso, por poco que coma así mismo subo de libras.
Ya no quiero ni salir de mi casa (cuando estoy libre del trabajo) por pena.
Moza, a pesar de eso, he tenido novios, el último se cansó de mí y no me supo comprender en ningún aspecto.





