Rutina de fin de semana. Es domingo, la picazón del sol está buena para bañar a los perros.
Ana tiene su rutina, comienza con acercar los implementos como la manguera, el jabón, un banquito para sentarse y la toalla.
Apenas las dos perras que viven con Ana ven esos movimientos, sus orejas se agachan, la cola deja de moverse y se dan la media vuelta corriendo al último cuarto de la casa. Una se esconde abajo de la cama y la otra se mete entre las piernas de algún miembro de la familia, porque resulta ser que no les gusta el agua.





