La casa de los horrores donde Ariel Castro mantuvo retenidas durante una década a tres mujeres en Cleveland (Ohio, EE.UU.) fue demolida por las autoridades, como parte del acuerdo judicial por el que fue condenado a cadena perpetua.
El primer golpe de demolición lo realizó Peggy Arida, la tía de Georgina DeJesús, una de las jóvenes secuestradas. La operación contó, además, con la participación de Michelle Knight, la única de las tres muchachas presentes.





