bendecidos
Ambos dicen que mientras Dios les dé la oportunidad, seguirán vendiendo comida barata para ayudar a la gente.
Para la mayoría de los panameños, el costo de la vida se ha encarecido y para algunos comer en la calle ya es un lujo. Tristemente, los tiempos de la comida a $1.50 ya pasaron.





