Mariano Rivera no estaba preparado para la pregunta. No tenía a mano una pelota, así que un hombre que lucía una gorra de los Mets le lanzó una pelota nueva, y el veterano taponero mostró el agarre que le ha hecho el líder de salvamentos de las Grandes Ligas.
No había rivalidad en este grupo, solamente gratitud.
Rivera se reunió la noche del lunes con un grupo de fanáticos y empleados de los Mets en la Rotonda Jackie Robinson en el Citi Field antes que los Yanquis cayeran 2-1 ante los Mets.





