Esto ha provocado que el lugar se convierta en un río de excremento, por eso a los moradores no les queda de otra que ensuciarse los zapatos si quieren cruzar la calle.
Lo que más le preocupa a estas personas es que a unos cuantos pasos está el centro de salud y esto puede ser muy peligroso, porque puede ser foco de enfermedades.
Otro que está preocupado con esta situación es el padre de la parroquia María Auxiliadora, José Brutua, porque la alcantarilla está al frente de la entrada de la iglesia.





