Chávez se vendía en forma de camisetas, en gorras junto a sus incondicionales Fidel Casto, Evo Morales o el revolucionario Ernesto Che Guevara, pero también es música con las piezas heredadas de la pasada campaña.
La boina roja que lo hizo famoso el 4 de febrero de 1992, cuando comandó como militar un fallido golpe contra el entonces presidente, Carlos Andrés Pérez, competía con llaveros, abrebotellas, pendientes con el rostro de Chávez, relojes de muñeca o pared y las ahora famosas camisetas decoradas con la mirada del mandatario.





