El pasado lunes, en horas de la mañana, visité las instalaciones del Instituto para la Formación y Aprovechamiento de los Recursos Humanos (IFARHU), para averiguar sobre la beca de mi hijo, un adolescente de 14 años. Cuando llegamos al piso E4, una funcionaria barría afanosamente, yo le dije buenos días y ella me respondió amablemente, más atrás venía mi hijo, quien pasó al lado de ella y no le dijo nada. De inmediato le llamé la atención por no haber dado los buenos días, él la saludó y la muchacha le respondió.





