En el Hogar Bolívar de Ancianos, muchas fueron las madres homenajeadas en su día, sin embargo Rebeca Vergara, una abuelita de 85 años, esperaba con su mejor vestido a su hijo, pero él nunca llegó.
Ella, con la mirada fija hacia la entrada del lugar, estaba segura de algo: lo esperaría, pues él le prometió verla en el Día de la Madre. Lamentablemente pasaron las horas y el hijo de Rebeca no llegó. Solo espero que donde esté recuerde que tiene una madre que lo amará siempre, a pesar de que ya no se acuerde de venir a visitarme, dijo con voz pausada la señora.





