Antes que todo, quiero felicitar a todos mis colegas en un día en el que nos hacen saber cuán importantes y especiales somos los trabajadores de la pluma.
Pero en especial a mis colegas que se han animado a escribir sobre sus raíces y tradiciones a lo largo de sus carreras.
Hace unos días me sorprendió sobremanera llegar a un conocido centro comercial y encontrarme con un arbolito inmenso. Me detuve frente al monumento verde, con sus enormes esferas y todo lo demás, pero no precisamente a disfrutar del vistoso espectáculo.





