Imagínate que existe un banco, que cada mañana abona en tu cuenta la cantidad de 86,400 dólares. Ese extraño banco, al mismo tiempo, no arrastra tu saldo de un día para otro: cada noche borra de tu cuenta el saldo que no has gastado. ¿Qué harías? imagino que retirar todos los días la cantidad que no has gastado, ¿no?
Pues bien: cada uno de nosotros tenemos ese banco su nombre es Tiempo.





