Era un lechero acaudalado y que tenía muchos trabajadores en su lechería. Llamó a uno de ellos, Ashok, y le entregó una olla llena de mantequilla para que la llevase a un cliente de un pueblo cercano. A cambio le prometió ganancias extras.
Ashok, muy contento, colocó la olla sobre su cabeza y se puso en marcha, en tanto se decía para sí:





