Desde que ocurrió la tragedia en la escuela El Japón no he dejado de pensar en Angélica; una ilusionada niña de tan solo nueve años, que perdió la vida cuando jugaba con otras compañeritas que resultaron heridas al caerles una pared.
Aquella mañana, mientras veía la transmisión en vivo, se me hizo un nudo en la garganta. Estaba a kilómetros de distancia de la tragedia, pero había en el ambiente un halo de tristeza, generado quizá, por el sentimiento de dolor de todo un pueblo.





