La curiosidad hizo que el señor Otero empezara a fumar cuando tenía 17 años y estaba en la secundaria. Poco a poco, el vicio fue más grande que su fuerza de voluntad; tanto es así que perdió gran tiempo de su vida detrás del humo de un cigarrillo.
Atrapado por el cigarrillo
-
Leynis cedeño





