Por: nayeli.williams@epasa.com
E n días pasados, abordé un taxi en medio del sofocante calor de la tarde, comenzamos a charlar sobre el tranque que día a día vuelve loco a más de un panameño; a los minutos, una de las ingenieras que está trabajando en el proyecto del Metro cruza la calle, al notar esto, un silencio inmediato interrumpió la conversación y la mirada del taxista cambió; el hombre sonriente que contaba chistes sobre cómo sobrellevar el tranque se convirtió en una máscara llena de ironías y molestias.





