Desde la infancia, los bebés aprenden al ver a su madre, si ella sonríe, intentarán copiar su sonrisa. La madre es el espejo del niño y a medida que este va creciendo, se apoyará en ella y desarrollará confianza, para luego expresarla con los demás.
A medida que van creciendo, van imitando los rasgos más esenciales de sus padres, de algún miembro de la familia o de alguno de sus pares. Por ejemplo, repiten las mismas palabras, así que cuide el léxico y maneje un vocabulario adecuado, libre de las llamadas palabras sucias.





