Dulces, piñatas, juguetes y comida no hicieron falta en la festividad. El agasajo alcanzó hasta para repetir, situación que mantuvo contentos a los niños participantes.
Pero lo que hizo brillar sus ojos, fue cuando Barney el dinosaurio púrpura más querido por los pequeñines hizo su entrada triunfal, acompañado del himno que lo hizo tan famoso.





