H abilidad, gracia y valor son las características de la mujer elegante. Nada es comparable al placer de mirar por encima de los hombros de muchos varones.
Nada iguala al placer de mostrar, en su desnudez, dos bellos pies flotando a 20 centímetros sobre la superficie del planeta.
Increíble es la gracia con que las miradas de una mujer recorren la figura de otra y, sin dejar de caminar, combinan su evaluación de la otra, con el propio sentimiento de superioridad.





