A migos lectores, les tengo una pregunta. ¿En los últimos cinco años, algún músico típico joven le ha sorprendido con su música, al punto que los convenza de comprar su disco? La verdad, no.
Lo mismo me ha pasado. Desde que empecé a escribir de folclor le rezaba a los nuevos acordeonistas que nada era más necesario que buscar su propio estilo; que ya el típico estaba inventado y que lo que venía era descubrir nueva formas de presentarlo al público. Pero la verdad es que nada ha pasado.





