La futura mamá aumenta durante los nueve meses, unos diez kilos. El aumento de peso corresponde al líquido amniótico, al crecimiento del útero y al crecimiento de la placenta, así como al bebé.
El cuerpo de la madre crece porque ella necesita más grasas que le darán energía durante la gestación y le ayudarán a dar de mamar al bebé cuando nazca.





