Ayúdelos a aceptar lo sucedido. Explíqules abierta y claramente el proceso de la enfermedad o la muerte del ser querido. Evite frases como "se fue de viaje, se durmió", "se fue para el cielo", o "tienes un angelito".
Háblele del ser querido en tiempo pasado y si es la voluntad del niño, déjelo participar de las ceremonias religiosas.
Estimúlelo a expresar sus sentimientos y los recuerdos que tiene.





