Un duro golpe
Este joven camarógrafo era muy soñador y a su corta edad ya tenía muchas metas cumplidas.
Su padre Mario Londoño todavía no puede creer lo sucedido, él era todo para mí, recalcó. Según sus compañeros de trabajo Mario era muy penoso, pero amaba su trabajo y trataba de hacer las cosas bien.
Lo trataron de auxiliar





