De la mano de Ricardo Lavolpe, los ticos fueron una aplanadora ante una escuadra cubana que se notó frágil en la defensa; tanto es así que el primer gol fue casi de camerino.
A los 7 minutos del partido Marcos Ureña abrió la cuenta, mientras que Alvaro Saborío anotó el segundo tanto tico a los 40 minutos.





