Ricardo Martinelli: '¿Quién desatará el nudo gordiano?'

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Por: Ricardo Martinelli
[email protected] | @diaadiapa
Viernes 05 de enero de 2018 12:00 AM

En el año 333, Alejandro Magno fue el único que pudo desatar el nudo gordiano. Quien lo hiciera conquistaría el mundo. En el gobierno de Varela, existe uno similar entre la persecución y el acoso político que le hacen a todo quien se les oponga, le dan con la masa de fiscales y jueces genuflexos que solo siguen órdenes del Consejo de Seguridad vía la Procuraduría.

El tiempo es el único aliado y solo faltan 18 meses. Solo este tiempo tienen los perseguidores y que cada día que pasa es uno menos para que los fariseos salgan del templo. Las pocas voces de oposición son acalladas con procesos o exilios, los medios y sus acusaciones son amenazados con falsas demandas, los periodistas amedrentados y la supuesta y escasa sociedad civil es comprada con puestos y prebendas gubernamentales.

Los escándalos semanales tienen una duración de "ablandamiento" de dos semanas. Del cuerpo completo más la separación individual, dependiendo de qué les apruebe el Consejo de Seguridad Nacional. Donde siempre sacan quirúrgicamente a la familia real o miembros prominentes del partido de turno.

En el caso Blue Apple, pareciera ser que no tiene de actores principales a la familia más famosa de congolandia, pero de seguro, para darle más sal y pimienta, tratarán de meterla sacándole de los cabellos en este sancocho. Lo que el público no sabe es que todo esto está para desviar la atención no solo de los graves problemas del país, o de la gran cantidad de droga que pasa impune, o peor aún, para ayudar a una "sola empresa" destruyendo la reputación y el crédito de las demás.

Aquí se matan varios pájaros de un solo tiro. Lo malo es que la persecución sigue, las coimas aumentan, los abogados penalistas compran más Mercedes Benz, Mercurio vende más Rolex, pero el país pierde.

La credibilidad y todo quien le venda algo al Gobierno está por el suelo, por eso nosotros ya por más de 9 años no le vendemos "un mísero real al Estado".

Yo le sugiero al presidente siempre hace lo contrario a lo que le recomiendo que no continúe con esta política de autodestrucción muy típica de los países tipo Macondo, por tanto, como sé que hará lo contrario, no pacificará la nación haciendo un alto a toda la persecución antes de que sea tarde. Esta es desafortunadamente ordenada por el Ejecutivo, transmitida por el Consejo de Seguridad y ejecutada por el Ministerio Público.

Este "nudo gordiano" será solo desatado por el próximo presidente de Cambio Democrático que en menos de 19 meses ganará las elecciones. A los perseguidores no les dará tiempo de condenar a quienes persiguen y cuando el pueblo se pregunte ¿qué ha hecho este gobierno?, solo recordará la persecución política. No se acordarán de haber recuperado los dineros supuestamente mal habidos porque verán que de esos mismos, que sí hay que recuperarlos, nada les tocará a ellos. Por eso el 91% de los panameños piensa que además de inepto, este es el gobierno más corrupto de la historia. ¿Será por su selectividad?

Ricardo Martinelli: ‘El presidente debe dar el ejemplo’

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Por: Ricardo Martinelli
[email protected] | @DiaaDiaPa
Miércoles 03 de enero de 2018 03:30 PM
Robespierre fue el que empezó la revolución francesa contra la monarquía de los Borbones de Luis XVI. Existían dos bandos, los jacobinos o revolucionarios y los moderados. 
 
Muchos aristócratas y miembros de la realeza, así como pueblo en general, fueron con el pasar del tiempo "guillotinados" en la plaza del pueblo producto de las denuncias públicas realizadas y un pueblo enardecido por los constantes abusos cometidos, especialmente por parte de la emperatriz austriaca María Antonieta.
 
Con posterioridad, el propio Robespierre, quien fue el precursor de la matriz del terror, fue una de las víctimas.
 
Como consecuencia de esta revolución asume el poder Napoleón Bonaparte.
 
Este pasaje de la historia tiene analogía con los actos que realiza Juan Carlos Varela, ya que al iniciar una supuesta transformación en la forma de hacer gobierno primero debe mirarse él mismo y su entorno en el espejo. 
 
No tanto porque haya traidores que lo delaten, como ocurría durante la revolución francesa, sino porque para ser reformador no se puede seguir siendo, o haber sido, un pecador donde uno mismo halle inmunidad mientras se persiguen  los mismos delitos en otros.
 
 Un dinero dado a un partido político y usado para uso personal o para negocios personales es una coima y no una donación.
 
El electorado no es tonto, y quienes te apoyan saben que no se puede tapar el sol con una mano.
 
Los países pueden y deben, si es necesario, cambiar la forma de hacer gobierno y para eso antes de empezar supuestas campañas de transformación , los gobernantes están obligados a verse a sí mismos y a su entorno y asumir las consecuencias del cambio.
 
El Gobierno debe dejar de mirar hacia otro lado, cuando sabe que es vehículo para perpetrar irregularidades.
 
Bien sabido es que mercancías que salen de nuestra Zona Libre tienen entrada comúnmente de forma irregular en otros países, y no es la única acción en la que queda latente la hipocresía  en la que incurrimos.
 
Transformaciones lideradas por quien no se quiere transformar no solo no se concluyen, sino que frustran y ahogan al pueblo, quien ve en su líder un personaje hipócrita e injusto.
 
Son tiempos en que el pueblo necesita ver a su presidente, Juan Carlos Varela, dando ejemplo, y espera su confesión  como único comienzo de una verdadera transformación.  

Ricardo Martinelli: 'Opus Dei y la corrección fraterna'

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Por: Ricardo Martinelli
[email protected] | @diaadiapa
Martes 02 de enero de 2018 12:00 AM

Cuando Varela, siendo vicepresidente, me comentó lo que era la corrección fraterna que venía de las teorías del Opus Dei, me preocupó mucho pero no le puse mucho interés e inclusive en nuestra primera visita al papa Benedicto XVI en el Vaticano, un papa alemán muy bueno pero expresivo, en la cual para romper el hielo y de forma jocosa le dije: "su santidad mi querido vicepresidente es del Opus 'Day' pero yo soy del Opus 'Night', a lo cual le sacamos una alegre sonrisa al representante de Dios y tuvimos una excelente reunión con su santidad".

La corrección fraterna es un punto neurálgico del arrepentimiento muy común en estos "practicantes" y aspirantes a sacerdotes, que en un mundo moderno donde los malos y deshonestos son todos menos tu gente, tu partido y sobre todo tú mismo ¿Cuántas injusticias no se han cometido por estos nuevos pseudos religiosos en el nombre de Cristo?, o es que Torquemada, fundador de la Santa inquisición hecha para confiscar, matar y abusar no solo de los ateos, los judíos o marronos, los herejes o bien contra cualquiera que tuviese en contra de la sacrosanta institución en la cual a Galileo Galilei, por decir que el mundo era redondo, fue una de sus víctimas.

En Panamá, hemos visto como quirúrgicamente el partido gobernante, sus socios, copartidarios e inclusive miembros de la familia real tal como el mismo rey, los sacan de toda culpa y lo que ellos reciben de coimas por Odebrecht es una donación política pero es coima para los demás. ¿Cuánta arrogancia y falta de respeto tendremos que seguir viendo para determinar que toda nuestra clase política no solo necesita una corrección fraterna? sino también reconocer públicamente sus fallas y devolver lo indebido al fisco, pero se le debe aplicar a todos y recomiendo que la misma empiece por el señor mismo, hermanos, partido, círculo cero, y todos sí lo que de verdad quieren es adecentar la cosa pública.

Si vamos a ser como el Opus "Day" con la corrección fraterna, háganlo todos los involucrados o seremos como el Opus "Night", donde todo es fiesta y diversión y aquí no pasa nada.

Igual sucede en mi país, se reparten el pastel

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Por: Ricardo Martinelli
[email protected] | @diaadiapa
Viernes 29 de diciembre de 2017 12:00 AM

Una de las familias más prestigiosas, ricas y prominentes de la historia han sido los Rothschild.

La cabeza de este ilustre clan fue Mayer Amschel, quien tuvo 5 hijos que diseminó por las 5 ciudades europeas más importantes y pudieron ver en la historia no solo la derrota de Napoleón, la restauración de la monarquía de los Borbones, los Orleans, el retorno a la república o ascenso de Metternich, Bismarck, Napoleón III, el zar Alejandro II, la caída del imperio español y muchos otros eventos mundiales.

Lo más curioso de ellos era que se casaban entre sí, o sea, los padres con las sobrinas y los primos hermanos entre primas hermanas. Era la típica concentración del poder y conocimiento que solo quedaba en manos de la familia. Igual sucede en mi país con los clanes familiares, políticos y partidarios que se reparten el pastel y los negocios entre ellos olvidándose del pueblo que los eligió y de los copartidarios que los apoyaron.

Esta nefasta práctica de nepotismo la critican todos, pero pocos hacen algo al respecto. Creo que una vez denunciada, automáticamente el involucrado debe ser destituido y de esta forma se sale del cáncer de una vez. Están llenos los consulados y las embajadas de familiares y copartidarios, al igual que los ministerios y entidades autónomas.

Propongo que para trabajar en el Gobierno no se permita afiliación partidaria a nadie, salvo el presidente y ministros de Estado. Así dejaremos de nombrar a los copartidarios y despedir a quienes no lo son.

A los Rothschild les funcionó en el ámbito privado, pero eso no funcionará en el público.

Mentiras, el talón de Aquiles

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Por: Ricardo Martinelli
Expresidente de Panamá | @diaadiapa
Miércoles 27 de diciembre de 2017 12:00 AM

Me paso leyendo libros de Historia y cómo esta se repite en espiral, puedo ya ver el final del otrora poderoso e inmaculado gobierno. El fin es tan previsible que ya puedo ir comprando mis palomitas de maíz popcorn. Nadie cuando sale sigue controlando las tenazas que dejó en la Corte, Ministerio Público, medios, gremios, partidos políticos, etc.

La historia está llena de claros ejemplos, tanto locales como internacionales. Es como estar en un corral y enlazar un ternerito que sale corriendo porque no sabe que la soga al final lo templará, y al hacerlo lo tumba y berrea.

Lo que antes era lógico y posible, repentinamente se convierte en una odisea de difícil consecución. Simples favores como "sácame mi pasaporte" o colarme en la fila del Banconal o la DGI o la Caja de Seguro Social, que antes todos se "atropellaban" para darte el paso, ahora se pelean para que no te "cueles". Antes cuando ibas con tus motos y parabas las calles para pasar decían: "allí va el presidente", ahora cuando te ven dirán "mira al huevón ese".

Pero lo más malo debe ser que muchos que te "temían" por el pánico y el odio que irradias al perseguir con sonrisa falsa e hipócrita y cuando mientes descaradamente, ahora no te temen más y te odian.

"El mentiroso debe ser memorioso", ¿cómo decir que no a algo y después sale que sí? Una vez se pasa, quién sabe dos, ¿pero siempre? Lástima que hemos perdido 5 años de tanta desilusión, pero todo al final coge su balance, como las tortillas dan vueltas y las horas del reloj pasan.

Por eso, toda persona tiene un talón de Aquiles, esa es como una fisura en el muro que rodea la fortaleza. Esa debilidad, al encontrarla, causa inseguridad o una emoción que supera expectativas. En los individuos solo hay que encontrarles ese elemento que los descontrola, los saca de sí. A las personas hay que seguirles su accionar y ver lo que siempre mencionan en actos o discursos, ya que por "allí van los tiros".

No han visto la palabra "honestidad". Nadie repite más esa palabra que Juan Carlos Varela; como bien se dice, uno no debe pregonar tanto lo que uno es, salvo que no lo sea, esas son cosas que la gente ve y siente. Si la mencionas tanto, es la inseguridad nota en tu fuero interno que te dice no lo eres, pero ¿será que los otros deben ver lo contrario? Por eso, en todas las encuestas sale que este gobierno y Varela no son honestos. Como un 91% que aseveran no lo son ambos. ¿Raro, verdad? ¿Será ese su talón de Aquiles por su desconfianza, odios e inseguridades? Yo digo que sí, ¿y ustedes?

Crisis permanente

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Por: Ricardo Martinelli
Expresidente de Panamá | @diaadiapa
Martes 26 de diciembre de 2017 12:00 AM

Con la caída del régimen nacionalista en China en 1949, su dirigente Mao mantenía por décadas una continua política de crisis permanente creando luchas internas, después de eliminar los "elementos reaccionarios". Había que purificar la sociedad por una política "virtuosa de acción rápida". Esto es precisamente el estado de ánimo que existe hoy en Panamá con el régimen varelista. Todas las semanas hay un sobresalto o escándalo fomentado por él y personas, cuyo ADN tienen que tener una permanente exaltación, como si fueran conductores de "carritos locos" de feria. Esto nos trae intranquilidad a mediano plazo y desalienta la inversión.

Mi impresión personal es que están planeando un gran fraude electoral al mantener "a raya" a todos los partidos, líderes de oposición y posibles candidatos, amenazándolos con procesos legales, auditorías, exilios, en fin, acentuando una persecución política nunca antes vista.

Estamos frente a un dictador que se arropa en una "civilidad" y amistad con la Iglesia, a la que trató de comprar con donaciones cuantiosas de dinero y el festival de la juventud para acallarlos. Esto se compara, antaño, con 'una compra de indulgencias', so pena de tener carta blanca. Pero la Iglesia y la sociedad civil, paulatinamente con el tiempo, se han dado cuenta de la farsa y ya empezaron a dar su voz de alerta ante la hipocresía, injusticia y atracos al bien público.

Esta careta estará próxima a caerse y la sorpresa será para después de dicho festival en enero 2019 y la visita del Santo Padre. Esto es algo que nuestro minotauro no soportará. Pero él mismo ha generado toda la descomposición social causada por el desencanto y bribonadas que a diario salen en las que todos son malos y deshonestos, menos ellos, ya que él es el único pulcro e inmaculado. Para Varela, otros son culpables por delitos similares a los que les atribuyen a otros, pero que él y ellos cometen, sin embargo, sobre ellos brilla la inocencia.

El Gobierno irrumpe en la vida partidaria y familiar; amenaza a líderes, los mete presos y exilia, interfiere en la justicia; coarta la libertad de expresión al controlar medios o sus dueños coaccionándolos, procesándolos, y licita carreteras a precio de autopistas para su círculo cero. Se otorga el control del aeropuerto, puertos y energía eléctrica a un donante importante.

En Panamá se eliminan competidores al pasar leyes para cerrarlos o beneficiar al gobernante o a sus acólitos. No se defiende al país cuando se les incluye en las listas negras porque se nombran embajadores subnormales en Europa.

Aquí se miente solapadamente, acusando, amañando, fabricando procesos con el fin de dar más "circo" y que los medios y redes sociales estén concentrados en la agenda fraterna, en vez de reportar y así se desvía la atención ante el hecho de que Panamá se ha convertido en una autopista terrestre, marítima, portuaria y aérea del mayor 'paso' de drogas de Colombia a EE.UU. En 2014, pasaban 500 toneladas de cocaína, ahora pasan 1,600 toneladas. ¿Raro, verdad? Me preocupa mucho, ¿y a ustedes?

¡Fraude a la vista!

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Por: Ricardo Martinelli
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Viernes 22 de diciembre de 2017 12:00 AM

Como dice Sidney Sittón: 'está noqueado y no se ha dado cuenta', ya que cayó al momento del conteo y le dieron aire. Así está Juan Carlos Varela con la avalancha de puñetes recibidos por no haber entrenado bien para la pelea. Contrario al ejercicio y práctica, se dedicó a vaguear, pasear y perseguir. Se debió poner los guantes contra la inseguridad, el costo de la vida, mejor educación, mejor salud y más crecimiento económico.

Los gobernantes creen que no necesitan entrenarse y ven todo como un juego donde ellos controlan los eventos y saben qué hacer en cada round. Lo malo es que contrario a salir de las listas negras en Europa, nombran a embajadores que nadie les conoce. Es como de esos boxeadores que no están en el ranking y solo saben de ellos en su casa, pero así se van a la pelea. Igual nombran de réferi en la pelea a personas sin capacidad de diálogo.

Esa situación la trasladan a la justicia. ¿Cómo puede un fiscal que solo sabe acusar, ser la dirimente de un pleito donde debe prevalecer el balance, la justicia y la equidad?

Cómo ponen a cuidar el auditorio a guardias de seguridad con un extenso récord policivo donde la droga pasa como nunca antes se ha visto, porque quitaron los radares detectores de 'humo' y 'ruido' para de esta forma los del "ringside" sigan aprovechando y lucrando lo que no debió entrar, ni mucho menos pasar en cantidades alarmantes; lo malo es que algunos comensales bien sentados adelante controlan su 'pase'.

Allí solo está el círculo cero y esos tienen las entradas de aire acondicionado. Lo quieren todo para ellos, sin aire para las graderías; los del "ringside" tienen de soda, cervezas y comidas, pero para la gente de atrás solo hay calor y hambre.

Cómo vamos a ser boxeadores donde uno compró a todos los comentaristas deportivos, los jueces, el réferi, etcétera y esperar tener una pelea justa. No se puede gritar o anunciar la pelea hasta que comience y solo se puede hacer por los medios que correspondan. Hay reglas y deben cumplirse: no se puede hablar por celular o hacer fotos cuando quieres ¿y es en estas condiciones viciadas que quieren que decidamos en mayo quién es el mejor boxeador?

Me he dado cuenta de que las apuestas no les favorecen y viene un monumental fraude para controlar el final de la pelea, ya lo anunció una distinguida dama y otros boxeadores lo gritan. ¡Hay fraude a la vista!

No sé quién es el dueño del estadio, pero se ve que le tiene miedo a la afición que pagó por un espectáculo decente, con reglas claras y que se va a encontrar un evento de boxeo amañado. No es raro esperar que se revelen ante el fraude, ya que fueron timados. ¡Nadie quiere pagar para ver una pelea amañada!

Cuanta similitud hay en esta pelea narrada por Juan Carlos Varela, y que parece que será taquillera y con mucha audiencia, pues el campeón está contra las cuerdas sangrando, pero aun gritando a la afición improperios.

Rehúsa perder a las dos bellezas que con cervezas Panamá anuncian en sendos bikinis cuál será el próximo round.

Que similar es nuestra política a una pelea de boxeo de nivel. Lo malo es que el empate no cuenta, tampoco ganar por knockout. Solo vale que gane limpiamente el mejor, porque solo así aplaudiría la afición, pero eso solo se logra cuando se cumplen todas las promesas que ahora cayeron en saco roto.

Varela y Napoleón

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Por: Ricardo Martinelli
Expresidente de Panamá | @rmartinelli
Miércoles 20 de diciembre de 2017 07:45 PM
Hay gobernantes que se sienten predestinados y que tienen un deber moral de hacer tal o cual cosa porque es una deuda con la sociedad y ellos tienen el deber moral de resolver tal o cual problema. Igual pensaban los jacobinos en la Revolución francesa y terminaron muchos en la famosa guillotina, como el no menos célebre Robespierre.
 
Solo los exobispos Talleyrand y Fouché lograron salir ilesos escudados parcialmente por su astucia y habilidad. De este matrimonio vino Napoleón y el auge más importante que ha tenido Francia bajo la monarquía Bonaparte.
 
 
Napoleón logró dividir el ajedrez europeo, pero se encontró con el ministro austriaco, el príncipe Metternich, que supo con argucias aupar los egos de la grandeza de un humilde militar, que se empinaba para parecer más alto y trataba de hablar francés sin acento corso. Logró casarlo con la hija del emperador de Austria, la princesa María Luisa.
 
Napoleón tenía un genio militar insuperable y su instinto lo hizo ganar muchas batallas. Su mayor problema fue la megalomanía típica de todos los gobernantes que ganan todas las batallas, pero no saben cuándo parar. Por imponer a su hermano José como rey de España, tuvo que dejar a 235 mil hombres protegiéndole, los cuales faltaron para la decisiva batalla de Waterloo.
 
Con ellos habría ganado y otra habría sido la historia del mundo. Napoleón tenía mente brillante como Joseph Fouché, jefe de Policía, y Charles Maurice Talleyrand, ministro de Relaciones Exteriores, pero lo traicionaron y es depuesto cuando estos se alían contra él y lo deportan a la isla de Elba.
 
Varela también tiene sus Fouché y Talleyrand. El problema es que no se ha dado cuenta de que cada cinco años muere un rey y nace otro. Está llegando no solo el año de hidalgo, sino el año del sapeo, "yo no fui, él lo ordenó". Ya todos los que están buscan refugio en un nuevo cuartel de invierno. Lo malo es que, como Napoleón, Varela no se ha dado cuenta de quién tiene a su lado, revelando toda clase de información y diciendo: "ese muerto no lo cargo yo, que lo cargue el que lo mató".
 
Nunca hubo nadie más poderoso que el minotauro y desde sus entrañas, sus estrechos colaboradores lo vendieron y traicionaron. Todos lo veían menos él. Por eso pierde y lo destierran, y así el estadista más ilustre de la historia pasa a ser un prisionero del mundo porque no tuvo reconciliación con sus adversarios que al final se juntaron todos y acabaron con él.

Panamá necesita líderes que no claudiquen

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Por: Ricardo Martinelli
Expresidente de Panamá | @rmartinelli
Miércoles 20 de diciembre de 2017 07:30 PM
Cada gobernante debe tener un propósito y un fin al hacer actos que cambien la vida ciudadana; unas veces creando nuevas condiciones en el juego político y otras tratando de dejar un legado  para las próximas generaciones.
 
Yo en particular soy objeto de una injusta persecución política por los círculos cero del poder que no desean que los más necesitados tengan una mejor calidad de vida. El tiempo es mi mejor aliado. El legado que deseo dejar es mantenerme firme ante tantas injusticias, ya que lo único que desean es que no corra a puesto público en el 2019.
 
 
Aristóteles decía: "Trabaja para controlar tus emociones y dedícate a pensar en el futuro, esta acción te llevará hasta tus objetivos, y entrénate para pensar  en adelante". Con este pensamiento, el ser humano debe mantenerse en curso e ignorar el conocimiento tradicional de qué hacer o no hacer. Se debe ser paciente  y planear los pasos anticipadamente si se desea el triunfo final.
 
Tus acciones pueden parecer extrañas para otras personas, pero no importa. Por lo menos que te entiendan y se te hará más fácil el mantenerte en el objetivo final, que es que la paz y la tranquilidad lleguen lo más antes posible a Panamá.
 
En muchas ocasiones se pierden todas las batallas, pero al final se gana la gran guerra. Esto solamente sucede si tienes la tenacidad y el firme propósito de mantener tus objetivos  para cambiar un sistema, poner un partido y cambiarle la vida a todo un pueblo. Un  pueblo sufrido que lo único que necesita son líderes que no claudiquen, no se rajen ni se rindan, y que quieran dejar un legado a su familia y próximas generaciones enfrentándose a un gobierno de hipocresía y engaño.
 
Esta gran estrategia muchos la promueven por sus propios intereses y otros, por un deseo común de reivindicar un pasado que trajo mucha alegría y gloria a la mayoría de un pueblo olvidado por una pequeña pseudooligarquía  de nuevos ricos y aspirantes a rabiblancos que, producto del engaño, la trampa y de la manipulación de la información y la justicia, le quitan al pueblo sus sueños y esperanzas, a cambio de satisfacer sus bolsillos, sus odios y persecuciones políticas. Esto se hace en un ambiente de desprestigio sistemático a la clase política.
 
Dejemos la pelea a un lado y todos pensemos en Panamá, sin odios. 

Un pueblo feliz

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Por: Ricardo Martinelli
Expresidente de Panamá | @diaadiapa
Miércoles 20 de diciembre de 2017 12:00 AM

En Panamá siempre tendremos un crecimiento estructural aceptable debido a nuestra economía de servicios, la posición geográfica y el ambiente favorable a la inversión.

Tenemos el aeropuerto más grande de la región, expandido en las tres últimas administraciones. También cinco puertos en ambos océanos más el Canal de Panamá expandido y la segunda Zona Libre de comercio más grande del mundo. Sumado a esto, un turismo creciente basado en compras al detal, playas y diversión.

Analizando estos sectores en su conjunto, representan un porcentaje importante del PIB, sin embargo, su generación de empleo es baja, y la mayoría son controlados por extranjeros, que repatrian sus utilidades. Tenemos un gran crecimiento estructural sin un desarrollo a las grandes mayorías.

Es por eso por lo que el Estado, que representa el 25% de la economía, debe tener políticas sanas de inversión social, leyes cónsonas, flexibilidad migratoria, buena educación y, sobre todo, un sistema judicial que respete la ley y donde no haya abusos ni persecuciones políticas, que se invierta un porcentaje sustancial en educación. Hay que tener un pueblo culto, infraestructuras para tener un pueblo feliz, una mejor salud para que el pueblo viva más tiempo y, sobre todo, un gobierno honesto, que el ciudadano vea dónde y cómo invierte sus impuestos y que existan, sobre todo, pesos y balances entre los distintos órganos del Estado sin interferencia.

Panamá también requiere un Estado promotor de leyes que ayuden a la empresa privada.

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