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Te Imaginas | 11/21/17 15:00

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Redacción web

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@diaadiapa

En la actualidad, uno de cada diez españoles sufre problemas de artrosis. Se trata de una enfermedad reumática de carácter degenerativo que afecta a los huesos y consiste en la destrucción o daño progresivo de los cartílagos articulares. La artrosis se puede presentar en diferentes articulaciones, siendo las rodillas y las manos las zonas más comunes entre las personas afectadas, dificultando un desarrollo normal de las actividades cotidianas.
 
Origen
 
Aunque esta patología no es hereditaria, sí que cuenta con un componente de riesgo genético que hace que existan más probabilidades de padecerla si existen familiares con dicha enfermedad. Sin embargo, es importante saber que el hecho de que haya personas con esta enfermedad no indica necesariamente que otros miembros de la familia la vayan a padecer. Además del genético, existen también otros factores de riesgo que intervienen en el desarrollo de la artrosis, como la obesidad, la ausencia de ejercicio de carácter físico o las posturas corporales perjudiciales. Afortunadamente, sobre las dolencias causadas por este tipo de factores sí que se puede intervenir. Deberá realizarse ejercicio físico con regularidad, tener cuidado con la alimentación y evitar forzar posturas corporales perjudiciales. De este modo, es posible retrasar o prevenir los síntomas de la enfermedad reumática.
 
Síntomas
 
Los principales signos de la artrosis es el dolor de las articulaciones, que en ocasiones puede ir acompañado de hinchazón o rigidez de los miembros. Se trata de un dolor que se inicia con el movimiento y que suele desistir con el reposo.
 
La artrosis suele confundirse en ocasiones con la artritis, sin embargo, es muy importante tener clara la diferencia que existe entre ambas. Mientras que la artritis es la inflamación de las articulaciones, la artrosis es el desgaste de éstas.
 
Tratamientos
 
Las molestias ocasionadas del desgaste de las articulaciones suelen aparecer progresivamente a lo largo de varios años. En muchas ocasiones, estas molestias no son tomadas en consideración hasta que se convierten en dolores de mayor intensidad. Este proceso es altamente peligroso, ya que hace que la patología no se detecte hasta que está en un estado muy avanzado y que los tratamientos aplicados no sean tan eficaces como los precoces, que sí que suponen grandes ventajas. Por eso, es recomendable acudir a un especialista en cuanto se empiecen a sentir molestias en las articulaciones.
 
En los casos más avanzados, es necesaria la intervención quirúrgica. Sin embargo, los pacientes que se encuentran en fases de la enfermedad de carácter más leve, pueden optar por tratamientos muy variados en función del desarrollo de la enfermedad y la intensidad del dolor. Los remedios caseros suelen ser efectivos para los primeros síntomas y se suelen combinar con tratamientos más sofisticados cuando la patología evoluciona:
 
  • Productos sanitarios específicos: Cuando el dolor tiene gran presencia en la vida del paciente, puede recurrir a tecnología específica para la patología que aliviará los síntomas. Existen empresas como Home Health Products Spain que ofrecen la tecnología de andulación que mejora notablemente la calidad de vida de algunos pacientes mediante el mantenimiento y recuperación de su salud.
  • Aplicación de frío y calor: La aplicación de una fuente de calor suele ser efectiva para aliviar el dolor y relajar la musculatura. El calor puede aplicarse con una bolsa de agua caliente o con una manta eléctrica. Sin embargo, si el dolor va acompañado de inflamación, es útil aplicar frío en las zonas afectadas.
  • Medicamentos: Los especialistas suelen prescribir analgésicos, antiinflamatorios, tanto en gel o crema como en pastillas. Así mismo, existen fármacos específicos para frenar la progresión de la patología. En todo caso, será el reumatólogo del paciente quien establezca qué medicamentos se pueden emplear según el caso.
  • Posturas: Como ya se ha comentado, los hábitos posturales son clave para el desarrollo de la enfermedad. Es recomendable usar sillas con respaldos rectos y que los pies siempre estén en contacto con el suelo, para evitar así la sobrecarga de algunas zonas. Por otro lado, se aconseja dormir en camas planas.
  • Ejercicio: Para proteger las articulaciones y mantener fuertes los músculos, es recomendable moverse y ejercitar el cuerpo. Caminar, nadar o andar en bicicleta son algunas de las actividades más recomendables. Es importante evitar deportes de gran impacto, ya que pueden sobrecargar el cuerpo y dañar seriamente las articulaciones. Así mismo, los reumatólogos también pueden recomendar hacer ejercicios específicos para las áreas afectadas. Su realización diaria suele dar muy buenos resultados.
  • Reposo: Aunque el ejercicio es muy recomendable, también es necesario cierto reposo para dejar descansar al cuerpo y, así, reducir el dolor producido por la artrosis. Lo ideal es combinar estos dos métodos para obtener resultados satisfactorios.
  • Calzado adecuado: En caso de padecer artrosis en las rodillas, en las caderas o en la zona lumbar, es necesario el uso de calzado de suela gruesa, ya que así se reduce el impacto contra el suelo. Existen plantillas en el mercado para lograr este efecto de amortiguación.