Miles de peregrinos caminan hacia la histórica ciudad de Portobelo para agradecer o hacer sus peticiones al “Negrito” milagroso. FotoS: Evergton Lemon
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Domingo 20 de octubre de 2013 10:16 PM

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Odalis Orozco [email protected]
  • El Cristo Negro llegó un 21 de octubre de 1658 a las playas de Portobelo.
  • Entre los devotos del santo se encuentran muchos salseros de talla internacional.

Al caminar las calles de Portobelo, parece que el reloj se detuvo, no en la época gloriosa, sino en su caída comercial. Sin embargo, aún el pueblo conserva ese paisaje majestuoso en su bahía, con un mar turquesa que invita a sumergirse en sus aguas. Sus fuertes que custodian las riquezas que por allí pasaban, hoy, solo parece ser parte de un sueño. Sus murallas muestran el paso de los años, los estragos de las inclemencias del tiempo y olvido de quienes les corresponde darles cuidados.

Sin embargo, este pueblo guarda un gran legado: la cultura de los negros que llegaron como esclavos y que se entremezcló con la religión de sus conquistadores españoles. De allí, su devoción al Cristo Negro que no los abandona, pues aquella época Colonial les dio un gran milagro de sanación, dice orgullosa Elena de Valdez, quien arreglaba unos folletos en la parroquia mientras hablaba con este medio.

El Cristo Negro les recuerda a los miles de foráneos que llegan allí, que este sitio existe; no van por el oro, ahora van movidos por la fe, explica Yosilyn Morales, secretaria de la Iglesia de San Felipe.

En la época en que llegó la imagen al pueblo, sus residentes se enfrentaban al cólera, al llegar la imagen del Cristo Negro, esta se aplacó con la fe devota de aquellos pobladores, quienes ofrecieron a los claretianos las velas para el Cristo, las salomónicas.

“Lo cierto es que estas velas salomónicas de acción de gracia, solo las confeccionan las mujeres del pueblo”, detalló Elena.

“Hoy me toca a mí, y así nos turnamos las mujeres del pueblo, es tradición y eso nos lo enseñan nuestras abuelas y madres”, aclaró. Mientras, Josefa Chifundo, una abuela del pueblo, dice: “Los de afuera hacen sacrificios exagerados y luego con mandas se van a los bailes, esto no debe ser”.

“Las mujeres del pueblo ni se peinan ni se maquillan, las mandas (vestido morado o grisáceo) se usan desde agosto y con seriedad”, recalcó.

Son distintas las historias que se relatan sobre la llegada del Cristo Negro de Portobelo, que por error fue trasladado allí, pero no quiso dejar el pueblo, sentenció Yosilyn, mientras atendía a los feligreses y terminaba con algunos detalles de la celebración del día 21 de octubre, que cada año suma más devotos.

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