Titin | 12/27/17 00:00

| |

Mis detractores. Esos que dicen que me quedé atrasado en la producción de televisión, y cuando miras su trayectoria en este medio solo tienen uno, dos o tres años en esto haciendo porrrrrrquerías y se creen Steven Spielberg, siempre insinúan que lo de antes no sirve mientras yo apelo a volver a la esencia de la televisión, por eso hoy voy a escribirles de un "show" internacional que, por sus resultados, 15 años después, les calla la boca.

Televisión Española, en busca de productos que acaparen la atención de la generación joven sin descuidar a su audiencia adulta de tradición, regresó a sus pantallas el "show" de talentos Operación Triunfo y el resultado ha sido inesperado por ellos mismos. Convirtiéndolo en la segunda producción más vista, con crecimiento constante por semana y a nada de convertirse en el #1.

¿Qué hicieron? No solo se dedicaron a estudiar el consumo de televisión de las nuevas audiencias, también al de las viejas, y regresó un producto antiguo y entrañable, adaptado a las tendencias nuevas de la comunicación.

En Televisión Española identificaron, entre otras cosas, que su audiencia estaba ávida de ver televisión familiar, de ver televisión sana, de ver televisión aspiracional, de ver televisión en positivo pero real. Ávida de que la caja chica regresara a ser ese espacio que entretenía. Identificaron que las audiencias quieren, al ver televisión, informarse, no que le subestimen su inteligencia manipulando y mucho menos repleta de problemas. Identificaron que el espectáculo y el periodismo rosa siguen siendo importantes, pero sin abusos ni irrespetos. Buscaron en su historia, a pesar de sus críticas, cual podía ser ese producto que volviera a sentar a la gente a ver televisión, a emocionarse, a crear empatías, no antipatías, y ese era Operación Triunfo, que ya había estado en otra cadena, pero sin conectar con las audiencias como sucedió cuando estuvo con ellos.

También identificaron que no podían traer al 2017 un "show" del 2001 sin modernizarlo, sin incluir redes sociales, sin incluir una estrategia que captara la atención de los que consumen Internet y los llevara a ver televisión nuevamente.

Se dieron cuenta de que el hábito de consumo de televisión se repite en varios países. Las audiencias que consumen televisión, que sigue siendo un medio poderoso y de penetración, quieren volver a la esencia, a lo emotivo, a lo que les mueve y los hace desconectarse. No importa si los jóvenes cantan o no, si se les sale el gallo o no, quieren productos positivos, entretenidos, familiares, con los que se identifiquen.

¿Por qué traigo este tema hoy? Porque nuestra televisión y los productores deberían identificar, realmente, qué es lo que quieren consumir las audiencias y la forma como se lo van a presentar.

Sí, los tiempos han cambiado, es cierto, pero la televisión no se hace para el ego de los productores que se creen dueños de la verdad y presentan lo que "ellos quieren". La televisión se hace para las audiencias, y no necesariamente lo que le estamos dando es lo mejor, por muy bien que marquen.

Estemos claros, que un "show" marque bien no significa que sea bueno. No significa que la gente quiera verlo. No se engañen ni engañen.

Que "shows" locales marquen altísimos puntos de "rating" y estén repletos de cuñas, no significan que sean buenos productos. Quizá lo que está pasando es que no hay otras opciones de entretenimiento en televisión abierta para las mayorías y, por ende, eso es lo local que hay para consumir, por mucho que tengamos varias ventanas de televisión abierta. Quizá lo que está pasando es que tienen audiencia porque la gente los sintoniza para ver a quién se destruye, no porque sean buenos "shows", buenos informativos, buenos espacios de entretenimiento, buenos presentadores.

Dudo mucho que alguna de las televisoras locales, con lo que tienen al aire, hayan hecho un estudio real de su parrilla y, más importante aún, un estudio que les refleje no lo que su audiencia consume y sí por qué se consume eso que presentan. Los resultados pueden ser de terror.

El ejercicio de Televisión Española con Operación Triunfo y con otros productos que regresarán en el 2018 a los que amamos y estudiamos la televisión, a los programadores y productores nos debe llevar a un profundo análisis de lo que tenemos al aire como noticias, como "shows" de entretenimiento y como talentos a cuadro. Un análisis crudo. Sin tener los "poderes superpoderosos" de Malcom Ramos y Samanta, que ven dizque el más allá, estoy seguro de que los ejecutivos de las televisoras se llevarían una gran sorpresa… y las agencias y sus clientes también. Los reto a hacerlo.


nuestra televisión y los productores deberían identificar, realmente, qué es lo que quieren consumir las audiencias.