Me llena de esperanza porque la composición musical con la que dieron inicio al show fue una belleza.
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Por: Redacción
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Lunes 26 de febrero de 2018 12:00 AM

El sábado TVN presentó la nueva temporada de Hecho en Panamá y obvio, de esto tengo que escribir hoy por muchas razones que le voy a sustentar en esta crítica.

Hecho en Panamá es una institución televisiva de los shows sobre folclore. En el folclore, llevado a la televisión, hay un antes y un después de Hecho en Panamá. Es indiscutible sus aportes, su fuerza, su riqueza y sobre todo su importancia, más en momentos donde lo foráneo, para algunos, quiere ser más importante que lo local.

Aunque Hecho en Panamá tiene una competencia muy fuerte y sólida, que además le conoce muy bien sus debilidades y fortalezas, siempre aplaudiré la existencia de este show y que la gerencia de TVN Media lo siga teniendo como una de sus propuestas del prime time de los sábados.

Personalmente la nueva temporada me llena de un sinsabor, pero también de esperanza. Sé que quiénes me leen dirán que es contradictorio, pero no.

Me llena de esperanza porque la composición musical con la que dieron inicio al show fue una belleza. Desde aquí mi aplauso a Bolívar González por la composición, a la gente de EscuchArte Studio por el hermoso arreglo musical, a Luís 'Lucho' Pérez por la interpretación y el crew de producción por el video. !Realmente hermoso! Igual me llena de esperanza porque TVN sigue dándolo el espacio a este formato y le sumo que la calidad de grabación, fotografía, ritmo y edición de este primer programa fue muy buena.

Me llena de sinsabor porque fue un inicio de temporada enredado. Un inicio de temporada con demasiada gente a cuadro, supuestamente nueva en el show, que, ni son conocidos por ser amantes del folclore, ni sus "papeles o roles" dentro de la propuesta conectaron ni fueron creíbles. De tanta gente a cuadro, la producción no identificó la forma de decirnos a la audiencia quiénes son o siguen siendo los host estelares. En su primera emisión y al aire, eso no quedó definido.

Entiendo también que la producción de Hecho en Panamá, como estrategia, recurra a talentos que se han hecho populares por participar en otros shows de esa misma casa o en redes sociales y que eso a su vez les genere más seguidores a sus cuentas porque ellos los arrastran hacia allá, pero la decisión de eliminar o incluir un talento a un show sólido como es este, se tiene que pensar bien, se tiene que estudiar bien y debe ser coherente por lo que es conocido el talento y lo que es la esencia del programa.

Igual pasa cuando en este tipo de formatos incluyes "realitys" -que partamos en su esencia no tienen nada que ver con un formato como el de Hecho en Panamá- y, peor aún, que en ese reality los que participan no son ni reconocidos por ser defensores del folclore ni porque su ejecutoria en el mundo del entretenimiento sea dentro del marco de ello.

Este movimiento de fichas es súper delicado porque en vez de generar empatía con la audiencia cautiva y de nicho que tienen los programas sobre folclore y cultura, lo que hace es generar rechazos y le explico.

Yo no dudo que Guacho de Estrellas guste y genere picos de audiencia en su hora de transmisión, pero debió ser con "estrellas" del folclore porque al incluir a talentos de otras áreas, por muy estratégico sea para captar audiencias diferentes, no le sumas nada a la propuesta, no fortaleces la esencia del show y ellos, al final no te dejan más audiencias porque sus seguidores y fanáticos los siguen a ellos, no al programa. Los participantes de Guacho de Estrellas, para mantener la esencia de Hecho en Panamá debieron ser los más famosos cantantes de la música típica del país, reinas de carnavales, músicos muy populares. Eso sí le sumaría a la propuesta de manera permanente, inclusive acabado el show.

Hacerlo con talentos de otras áreas del entretenimiento que nadie relaciona con lo autóctono, con el folclore o con las tradiciones que es el fuerte del show, es un error. Verlos no lo diferencia de los otros programas porque los participantes, por buenos que sean, no tienen nada que ver con la esencia, en su forma y fondo, de Hecho en Panamá y sí con otro tipo de shows. Es como si en un reality por carnavales de La Cáscara estuvieran de participantes Olguita Sinclair, Annette Planells, Padre Cosca, Magaly Castillo y Jorge Eduardo Ritter, conducido por Sabrina Bacal. ¿Me explico? ¡No hay relación!

¿Qué es lo que está pasando? Que no se están diferenciando del resto de los shows de TVN y ahí radica el error como producción. Para poner a hacer retos, jugar y demás gincanas a talentos del mundo del entretenimiento local, TVN ya tiene a Suelta El Wichi que lo hace, Esto es Guerra que lo hace, La Cáscara que lo hace, entonces, ¿por qué jugar con la selección de los participantes de este show y no centrarlo con talentos acorde al contenido, que además es su fortaleza?

Una cosa es comercializar un show, cosa que es entendible porque debe ser rentable, y otra, muy diferente, que por esa rentabilidad y por el buscar "popularizarlo" se juegue con algo que cualquier productor sabe que es sagrado: el cuidado de la esencia de cada programa. Piénselo.

 

 


La nueva temporada me llena de un sinsabor, pero también de esperanza. Sé que quiénes me leen dirán que es contradictorio, pero no.
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