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Miércoles 04 de abril de 2018 12:00 AM

 

No sé si usted lo sabe y estoy seguro de que ni le importa, pero yo soy inmensamente feliz cuando nuestra televisión ofrece un producto bien hecho en todos los sentidos como Top Chef Panamá porque eso se traduce en un mensaje contundente: las cosas se pueden hacer bien y con talento del patio.

Para nadie es un secreto que soy uno de los más grandes defensores de Top Chef Panamá por muchas razones, entre las que les puedo mencionar su producción, su ritmo, su correcta forma en la edición, su selección de locaciones, su dirección de cámaras, las historias humanas detrás de cada platillo, de cada participante, de cada crítico; además, sus encargados, con una humildad que pocos tienen en esta industria, han sabido aceptar las críticas desde su primera temporada. Han sabido aceptar las sugerencias y hecho las correcciones. ¡Eso es ser un buen productor!

Top Chef Panamá regresó y regresó mejorado. Regresó fuerte, regresó impredecible. Esto es vital para la sobrevivencia en el gusto y la lealtad de las audiencias de un "show" que en su forma y su fondo es temporada tras temporada casi lo mismo: gente cocinando, jurados criticando, un eliminado.

Es muy difícil, cuando tienes un patrón establecido y que solo cambia de talentos participantes, sostener la lealtad de la audiencia y captar nuevas. Los productores de Top Chef Panamá parece que lo saben y, aunque estamos ante un mismo formato, cada temporada ha sido diferente y siempre para mejor.

Es evidente, para cualquiera que sepa de televisión de verdad no esos que se venden como expertos por sus dos minutos y medio de fama a cuadro, que la producción cuida este producto como una de sus joyas. Sí, pueda que también lo hagan porque la franquicia exige calidad A#1, pero aquí se nota amor al proyecto, se nota cariño, se nota que hubo una coordinación entre producción, mercadeo, ventas, talentos y el resultado es un producto muy bueno. Un proyecto del que tienen todo el derecho a sentirse orgullosos los que trabajaron su producción. ¡Todos.

Un "show" de cocina, el que sea, debe tener entre sus componentes mucho ritmo para que no se caiga la atención de la audiencia que lo sintoniza, y este lo tiene. Debe tener un buen "casting" para que sus participantes generen empatía y hasta antipatía, y este lo tiene. Debe tener una perfecta preproducción para que en las grabaciones y a cuadro todo fluya, y este la tiene. Debe tener un cuerpo de críticos gastronómicos o chefs de indudable reputación, y este lo tiene. Aquí, por tercer año consecutivo, han cuidado todo, inclusive la inserción de productos y marcas comerciales en el "show", y eso se agradece.

Se agradece porque, aunque algunos productores en su arrogancia supina no lo crean, la gente quiere ver entretención, sí, pero que les deje algo. Quiere ver diversión, sí, que les deje un buen sabor de boca. Quiere ver drama, sí, pero que les deje un buen mensaje, y esta propuesta, sobre todo este año, nos deja algo muy valioso y es el darle protagonismo a nuestra gastronomía, a nuestra panameñidad, a nuestro orgullo como nacidos en este país.

Esta temporada de Top Chef Panamá no se puede ver solo como un buen "show" de televisión bien realizado. Aquí hay mensajes muy profundos que estoy seguro de que ni sus productores ni anunciantes saben, como el rescate del orgullo de ser panameño, y se los voy a sustentar.

En algunos casos, nuestra televisión, algunos talentos de la televisión, los periódicos y miles de miles de personas en sus redes sociales –talentos o no– solo nos venden y promocionan de Panamá lo negativo, lo malo, lo feo. Solo vea los informativos. Solo entre a Twitter. Solo abra los diarios y haga un análisis de lo negativo frente al montón, lea bien, montón de cosas positivas que tenemos como país y verá a qué se le da más importancia. No me crea a mí y hágalo.

Top Chef Panamá es lo contrario. Es nuestra rica comida, es nuestra rica producción de alimentos, nuestros reconocidos chef, nuestros nuevos talentos de la gastronomía nacional e internacional, nuestros platos regionales, es la historia de inmigrantes y nacionales que quieren elevar nuestra gastronomía, es la comida sencilla de nuestros pueblos, nuestros paisajes hermosísimos, es Panamá en positivo.

Yo estoy feliz con el regreso de este "show". Estoy feliz de que iniciaron mis noches de hambre, pero más feliz estoy de que exista una ventana tan positiva con sabor a Panamá de la que me puedo sentir orgulloso y que me quiero tragar toda como un alimento nutritivo, sano y que no me hace daño.


'Un 'show' de cocina, el que sea, debe tener entre sus componentes mucho ritmo para que no se caiga la atención de la audiencia'.
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