Trastorno mental o brujería, ¿cómo saber la diferencia?

19/5/12 - 07:41 PM /

Tengo una vecina de 16 años que hace seis meses comenzó con un trastorno en su manera de ser, se queda callada, habla sola, se pone agresiva sin motivo, incluso le pegó a su madre anoche. Debido a esto dejó la escuela y se pasa todo el día en cama mirando el techo, cuando la madre trata de que se bañe o salga de ese cuadro, ella se torna irritable, actúa como que hablase con alguien invisible. Ellos la llevaron al centro de salud meses atrás, y se supone que está en seguimiento por psiquiatría y psicología, pero no mejora. La madre piensa que es brujería y la ha llevado a varios curanderos, quienes le han dado té de hierbas y baños. Ni los medicamentos ni con la terapia ni con lo que el curandero le ofreció parecen servir. Yo realmente creo que es una enfermedad mental, pero ¿cómo diferenciarlo?

Este es uno de los dilemas más grandes de la profesión médica, cómo poder compaginar las creencias culturales de nuestra población con el conocimiento científico y lograr armonizar ambos. Lo que usted describe parece cumplir con los criterios de un trastorno mental de tipo psicótico, pero antes de colocar esta etiqueta, la paciente requiere completar una serie de estudios. Lo primero que se debe descartar son los factores psicosociales que a veces pueden generar trastornos de conductas tan severos que parecen psicóticos, a esos trastornos los llamamos disociativos y se originan ante eventos traumáticos fuertes. En la adolescencia pueden resurgir conflictos de la infancia, relacionados con pérdidas de padres (por separación), abusos sexuales o físicos, problemas afectivos (ruptura de relaciones de pareja) y algunas personas no cuentan con los mecanismos de adaptación para afrontarlos, utilizando de manera no consciente la disociación de la realidad para manejar su ansiedad. Por otro lado, están los trastornos orgánicos, que pueden ser desde trastornos hormonales hasta tumores cerebrales que deben ser descartados y, por último y de manera muy sencilla, los trastornos psicóticos, en los que se pierde el contacto con la realidad por problemas funcionales en el cerebro, y la persona presenta ideas delirantes (reacias a la argumentación e identificadas por las personas cercanas al paciente como anormales o bizarras) y/o alucinaciones (percepciones alteradas de la realidad sin estímulo real el paciente escucha voces que no existen) auditivas, principalmente.

Todos los posibles cuadros anteriores deben ser descartados por los equipos de salud mental.

Esto se complica con las creencias tradicionales que ante los trastornos emocionales, reaccionan interpretándolos como daños o embrujos.

Nuestra posición personal ante el tema es que en ningún caso (y no solo me refiero a los trastornos mentales) se debe dejar la atención médica para recurrir a la medicina alternativa exclusivamente, y de desear utilizar la medicina alternativa u otras creencias en forma paralela a la medicina occidental, notificar al médico, dado que algunas de las infusiones o tomas contienen elementos que pueden influir negativamente en el tratamiento médico.

Actualmente, tanto el Ministerio de Salud como la Caja de Seguro Social cuentan con equipos de salud mental conformados por médicos psiquiatras, enfermeras de salud mental, psicólogos y trabajadores sociales, quienes en conjunto pueden aclarar qué es lo que tiene la joven que describes. El psiquiatra procurará descartar las causas orgánicas, la enfermera contribuirá a completar la historia, explicarle al paciente y familiares los efectos de la medicación y reducir la ansiedad en el sistema, el psicólogo determinará la existencia o no de conflictos emocionales, y el trabajador social, los factores del entorno de la familia que pueden contribuir con el cuadro. Como ves, es un trabajo de equipo, por eso no me extraña que esa paciente haya sido atendida por varios miembros de este equipo. Lo que sí me extraña es que en su condición no se haya considerado la posibilidad de una hospitalización breve para control de medicación y síntomas. Pero por tu pregunta inicial, puede ser debido a que la familia no la ha llevado en esta crisis para atención. Así como un diabético aun tomando sus medicamentos puede tener una descompensación de su enfermedad, puede ocurrir lo mismo con una persona con un trastorno mental. La medicación, aunque sea la correcta, muchas veces requiere ajuste de dosis y, sobre todo, garantizar que la paciente la esté tomando. Muchas veces la familia y/o la paciente rechazan la medicación, principalmente si piensan que no se trata de una enfermedad mental.

La clave es no solo acudir a los equipos de Salud, sino perseverar en el cumplimiento con las citas y la medicación.