Cuatro pasos a la evolución
No es un secreto que la superación está en la evolución, por lo tanto estamos claros en que en implementar métodos novedosos en el fútbol base está el futuro del balompié panameño.
Con la idea de hacer esto posible, está en Panamá el alemán Horst Wein, al que en el Viejo Continente apodan el "formador de formadores", quien trae a nuestro país el taller y seminario "Las Nuevas Tendencias del Fútbol en Europa".
Wein, quien escribió más de 30 libros y actualmente es colaborador de la RFEF (Real Federación Española de Fútbol), ha impartido este programa en más de 54 países en todo el mundo y actualmente unas 21 naciones lo utilizan como modelo en sus categorías inferiores.
"No puede ser que en Panamá sigamos jugando fútbol de once contra once en niños de ocho, nueve o diez años. Esto ya es de la edad media. Hay que adaptar el fútbol a la medida del niño", aseguró. "Aquí -en Panamá- necesitamos herramientas sanas para formar a nuestra juventud, para adquirir una transformación social a través del deporte".
He introducido hace 24 años al mundo del fútbol un juego de tres contre tres con cuatro porterías. Como solamente hay tres jugadores por equipo, el toque con la pelota es continuo, también ayuda en la parte física y, más importante, en la parte cognitiva, porque mi fútbol empieza en la cabeza y termina con los pies, agregó.
El evento se realizará los días lunes, martes, miércoles y jueves en las instalaciones del Instituto Justo Arosemena (IJA), desde las 3:00 p.m. hasta las 7:30 p.m.
"Lo primero es percibir lo que ocurre en la cancha, segundo comprender lo que está sucediendo, tercero la toma de decisiones después de procesar la información y por último la fase de la ejecución", explicó. "En Panamá y en la mayoría de los países de Centroamérica cometemos el error de jugar a una portería que está en el centro del campo... y esto está limitando la visión del joven. Todos quieren marcar un gol, ven la portería e ignoran lo que sucede a la derecha y a la izquierda".
"Ahora, jugando con cuatro porterías, una a cada lado de la cancha, todo jugador debe ver cuántos defensores tiene cada una y saber que hay que atacar al arco menos defendido. De esta forma se estimula el cerebro y se acostumbra al chico a tomar decisiones acertadas. Por no estar acostumbrados a esto, nuestros niños juegan con una pasión enorme por el fútbol, pero se equivocan muy seguido".