Entre entrevistas piropos y
Periodistas deportivas del plano local revelaron algunos de los halagos picantes que han recibido durante sus coberturas.
@26mariang
Como una mujer que camina en frente de una obra de construcción, así se sienten algunas periodistas deportivas locales al momento de ejercer su profesión.
A la hora de realizar sus coberturas, los piropos son como el pan de cada día, se convierten en parte de la rutina.
día a día contactó a varias comunicadoras sociales, quienes revelaron algunos halagos recibidos por parte de los atletas panameños. Unos son buenos, otros, no tanto.
Varios de los deportistas se las ingenian para hacer llegar su cumplido, utilizando las redes sociales como herramienta, sino pregúntenle a Melissa Gallego, periodista de Cable Onda Sports.
Suelen pedirme mi número de celular (por las redes sociales), me escriben que me veo bien, manifestó Gallego.
Por su parte, Yelena Alvear, experiodista de deportes de RPC, ahora corresponsal en Colón de este mismo medio, se tomó su tiempo para recordar antes de responder y contar la picante confesión.
Un jugador del Árabe Unido me dijo: me gustaría ser tu micrófono. En otra ocasión me han pedido mi número de celular, porque resulta que ellos también me quieren entrevistar, y hasta me llegaron a poner de novia de un jugador que no puedo revelar su nombre porque es casado, pero que dijo que yo era su novia, expresó Alvear.
Mientras, Enyoline Barría, periodista de boxeo del diario Panamá América, manifestó que varios púgiles la miran desde la cabeza hasta la punta de los pies y le dicen qué bonito te queda ese pantalón, además de pedirle su número telefónico, al parecer algo común entre estos hombres.
En tanto, a Erika Benítez, reportera de RPC radio, también la han invitado a salir y les han gritado a los cuatros vientos: mami, estás bien buena.
Benítez explica que, para evitar ser piropeada en exceso, elige vestir ropa con la que no enseñe de más. Siempre guardo mi compostura y me pongo seria para que no sigan (con los piropos).
Al igual que mis colegas, esta servidora también ha vivido experiencias parecidas que, al principio, te llenan de pena, mas con el tiempo se vuelven algo fáciles de digerir.
En una conferencia, un exboxeador empezó a decirme, repetidamente: esa chaparra está bien buena. Luego se lo dijo a un jugador chorrillero, que lo afirmó con la cabeza. También me han preguntado que si estaré libre en la tarde, para invitarme a salir.