Final sin claro favorito
Al parecer tocados por una varita mágica, Reales y Gigantes dirimen una serie mundial entre dos equipos que se clasificaron a la postemporada como wildcards, que tienen la tendencia a definir sus juegos en los últimos innings y que no necesitan fabricar muchas carreras para ganar.
También están flechados con asombrosas rachas de triunfos, como si estuviesen vacunados para no perder en octubre.
Después de 29 años de ausencia, los Reales vuelven a un clásico de otoño y desde hoy serán locales de los dos primeros juegos en el estadio Kauffman de Kansas City.
Los Reales son el primer equipo en la historia que arranca una postemporada con foja de 8-0. Además, ganaron los últimos tres juegos del clásico de 1985, en el que se consagraron viniendo de atrás frente a San Luis, por lo que acumulan 11 victorias consecutivas en playoffs, y con una más igualarán el récord de todos los tiempos.
En la otra acera se encuentran los Gigantes, un equipo que se ilumina cuando se trata de un año par. Campeones en 2010 y 2012.
Esta es apenas la segunda vez en la historia que dos wildcards se topan por el campeonato. La ocasión previa se produjo en 2002 y también contó con la participación de los Gigantes, que cayeron en siete partidos ante los Angelinos.
Madison Bumgarner abrirá por San Francisco en el primer juego contra James Shields, un duelo entre los mandamases de cada rotación que muy bien podría marcar la pauta para el resto de la serie.
El zurdo, que a lo largo de su carrera solo ha recibido tres votos para el premio Cy Young, exhibe efectividad de 1.42 en sus cuatro aperturas esta postemporada, cubriendo siete episodios en todas. Los Gigantes ganaron en tres de sus salidas.
Uno de los escasos Reales con experiencia previa en una serie mundial, Shields no ha estado fino en estos playoffs, con efectividad de 5.63 en sus tres aperturas, ha tolerado cuatro carreras en cinco entradas en dos ocasiones.
Durante la campaña regular, los Reales recibieron a los Gigantes en una serie interligas en la que ganaron por barrida, y Shields tiró una blanqueada en el segundo de los tres partidos.
En esa misma serie, entre el 8 y 10 de agosto, los Reales se robaron siete bases en un juego. Lideraron las mayores con 153 robos, con un 81% de éxito en sus intentos.