PAPÁ PECHÓN
Sentado frente a su televisor, es testigo como su hijo vuelve a estar en lo más alto del béisbol de las Grandes Ligas.
Verlo correr desde el dugout hasta el diamante, para celebrar con sus compañeros otra Serie Mundial con los Gigantes de San Francisco, lo hace recordar esos momentos de lucha y sacrificio para lograr sus sueños.
Esto hace que José Kelly se acerque a su baúl, al abrirlo salen a borbotones una cantidad infinita de historias que abarcan los inicios de la carrera de Roberto, hasta su llegada a los Gigantes de San Francisco.
Desde pequeño fue muy disciplinado. A él (Roberto) le gustaba el béisbol más que nadie, tengo seis varones, tres jugaban béisbol, pero él fue el mejor y fue el más disciplinado, dijo el Sr. José, quien enseña con orgullo todos su recortes de periódicos desde que comenzó en las Ligas Menores hasta el final de su carrera.
Él comenzó a jugar al rededor de los seis años en el Club de Leones, de ahí fue subiendo hasta que jugó con Panamá Metro, entonces ahí lo vieron jugar y firmó con los Yanquis, agregó.
Con la firma, se dio uno de los momentos más importantes de Roberto, pero, a la vez, uno de los más triste del Sr. José, al ver a su hijo de 17 años partir hacia los Estados Unidos.
Fue algo doloroso cuando él se fue, me dolió, él era nuevo (joven) y nuestra familia era muy apegada, su mamá más que nadie, era un niño de 17 años. Pasó unos años durísimos, fue doloroso verlo partir, suerte que la mamá le enseñó a cocinar, manifestó el padre, quien explicaba lo que sintió al separarse de su hijo.
Pero después de seis temporadas en Ligas Menores de duro trabajo, Las Mayores les da la bienvenida con el uniforme de los Yanquis de Nueva York.
Comenzó a destacar en triple A y los Yanquis lo subieron. Es que mi hijo siempre jugó fuerte al béisbol. En una temporada (1990) llegó a jugar los 162 partidos, comentó. Eso de jugar fuerte hizo que se lesionara, regresó pero no era lo mismo que antes, porque estaba bien lastimado. Entonces le dieron la oportunidad a Bernie Williams, quien era tan bueno como él o un poquito más, porque era ambidiestro, añadió.
Roberto Kelly jugó 14 temporadas en las Grandes Ligas, en la que militó en los Yanquis, Mellizos de Minnesota, Vigilantes de Texas, Rojos de Cincinnati, Bravos de Atlanta, Dodgers de Los Ángeles, Expos de Montreal y Marineros de Seattle.
Grandes momentos
En un sin números de anécdotas e instantes especiales, están aquellas que tienen un toque diferente que se refugian en el corazón del Sr. José, como el primer Juego de Estrellas en la campaña de 1992.
Me acuerdo de dos ocasiones, la primera vez fue cuando le pegó un jonrón a Mariano, narró que esto ocurrió en la temporada de 1997, cuando Roberto jugaba con los Marineros de Seattle. La segunda fue cuando estaba jugando con los Yanquis y enfrentó a Boston, que estaba ganando. En el último episodio, subió Roberto a batear, y mi negrito pegó un jonrón con dos hombres en base y perdió Boston (ese partido lo necesitaban para clasificar).
En su carrera, Roberto bateó para .290, con 124 cuadrangulares y 585 empujadas en 1,337 partidos.
Nueva etapa
Ahora en la nueva etapa de su hijo, el Sr. José disfruta al máximo las tres Series Mundiales con San Francisco.
En 2010, mi esposa y yo fuimos a ver los juegos contra Texas. Me acuerdo que los tejanos tenían listo su champán para celebrar, pero le ganamos tres seguidos, expresaba con una gran sonrisa. De las tres Series es la única en la que he estado. A esta no quise ir, porque el otro año quiero estar en la inducción al Salón de la Fama Latino, finalizó.