Agobiados por la falta de agua potable
Ha pasado casi un mes desde que Diomar Pereira tuvo agua corriente por última vez en su casa de Itu, una ciudad dormitorio a las afueras de São Paulo que está en el centro de la peor sequía que azota el sureste de Brasil en más de ocho décadas.
Como otros en esta ciudad, cuyo nombre indígena significa gran cascada, Pereira tiene que arreglárselas para encontrar agua para beber, bañarse o cocinar. Hace unos días, condujo a un quiosco comunitario donde gente con botellas hacían fila para usar un grifo de agua.
Tengo un trabajo, cinco hijos que criar y siempre ando apurado para hallar agua, dijo Pereira.
Brasil se está acercando al inicio de su temporada de lluvias estival en diciembre y sus reservas de agua están casi desaparecidas.
En São Paulo, la última temporada de lluvias terminó en febrero con solo un tercio de las precipitaciones habituales, solo 23 centímetros en tres meses.