Grafitero defiende el arte callejero
Cuando era niño, Eduardo Kobra salía a jugar por la periferia de Sao Paulo con un cuaderno y un lápiz; cuando era adolescente, con un aerosol y al ritmo del hip hop, y hoy, a los 38 años, es uno de los grandes artistas callejeros de Brasil con "vuelo" internacional.
Kobra procede de una de las regiones más degradadas y violentas de Brasil y su crecimiento como artista no fue fácil, con amigos adolescentes presos o muertos por vinculaciones con las drogas y el crimen, pero el arte fue su "válvula de escape".
Nacido en Campo Limpo, al sur de Sao Paulo, sostiene tajante que para ser artista no hay que nacer en cuna de oro o pertenecer a una clase social, sino empeñarse en encontrar canales de expresión.
Convertido en el gran muralista brasileño, Kobra participa en el proyecto "25 líderes, 25 voces por la infancia", que quiere resaltar la importancia de la Convención sobre los Derechos del Niño.