Niños a cargo de otros niños
Karine tiene cara de niña, resaltada por una sonrisa inocente y sus aparatos dentales, pero con 16 años recién cumplidos pasea con un hijo de dos meses en brazos por la Rocinha, la favela más grande de Río de Janeiro, una estampa habitual en Brasil, especialmente en las zonas más desfavorecidas.
Un 16% de mujeres brasileñas de entre 20 y 24 años aseguran haber dado a luz antes de los 18, según datos ofrecidos por el Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa) en el informe Estado de la Población Mundial del año 2013.
Karine y su novio, Rafael, dos años mayor que ella, son padres de Kauã desde hace dos meses y son el reflejo de las numerosas parejas de padres adolescentes en Brasil.
Están saliendo de una visita del pediatra y, orgullosos, no dudan en acceder a ser fotografiados y entrevistados.
Ella ya tenía decidido el nombre del niño antes de que naciera, dice Rafael entre risas de los dos. Karine no fue al instituto durante los nueve meses de embarazo. Perdió un curso entero. Asegura que a partir de finales de febrero, cuando empieza el nuevo curso en Brasil, seguramente lo retomará.
Quien se ocupará del bebé mientras Karine esté en clase será la abuela materna, en cuya casa vive toda la familia.
Son tres generaciones compartiendo una misma vivienda, tal y como ocurría hace algunas décadas en países como España y que en Brasil aún es habitual en el norte y noreste, las regiones más pobres del país, y en las favelas de ciudades prósperas como Río.
La consulta médica de la que acaban de salir se encuentra en un edificio del Ayuntamiento que concentra varios servicios al ciudadano. En su recepción hay una cesta que por la mañana estaba llena de preservativos gratuitos, de los que al mediodía ya no queda ninguno.
Gracias a la política de regalar preservativos, los embarazos entre jóvenes menores de 20 años han disminuido paulatinamente en la última década, según datos del Ministerio de Salud.
El Ayuntamiento de Río de Janeiro también impulsa un programa para prevenir el embarazo adolescente.
La responsable de la iniciativa, Raquel Barros, admitió que la situación es un "verdadero problema" y asegura que "la educación es el camino para evitarlo".