un sitio bueno y bonito
Caminando por las calles de Villalobos estaba Arquimedes Valderrama, de 65 años, quien llegó a esa comunidad en 1975, cuando todo era bosque. En esa época las tierras pertenecían a un señor llamado Villalobos, de allí la comunidad heredó el nombre, según Valderrama.
Recordó que el señor Villalobos tenía a cargo de las tierras a un hombre llamado Juan Grande, quien era el que las vendía.
La mente de Valderrama está clarita como el agua de una tinaja, por eso los detalles no se le escapan, así que dice con autoridad que por esos años, la hectárea se vendía a $20.00 y el metro cuadrado a 0.10.
Los recuerdos siguen invadiendo su mente, por eso se remonta a los caminos que construyeron los soldados estadounidenses en Villalobos, para llegar hasta un aeropuerto ubicado en la Calzada de Amador.
Los primeros pobladores de este hermoso lugar fueron personas que migraron del interior del país en busca de fortuna y así mejorar sus vidas y la de sus hijos. También llegaron personas de barrios de la ciudad capital.
Desde su llegada en 1975 a la fecha, muchas cosas han cambiado en Villalobos y de eso ha sido testigo Valderrama, quien se siente satisfecho de que muchas han sido positivas.
Hoy hay muchas escuelas públicas y privadas, iglesias católicas y de otras doctrinas religiosas.
También hay muchas empresas que dan empleo a los moradores de la comunidad, y nuevas urbanizaciones con casas cómodas y de buen tamaño.
Además de todas estas bondades, tiene un río muy famoso que es muy visitado por personas ajenas a la comunidad, que buscan pasar un momento de sano esparcimiento con sus familias.
Sobre el río Villalobos, Valderrama dijo que en el 2005, por poco se seca, pero gracias a los dragados que le han realizado está mejor, por lo que es un gran atractivo natural del lugar.
Para este humilde panameño, no hay mejor lugar para vivir que Villalobos, por eso cree que nunca se irá.