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Aprenden a leer con CD

Personas iletradas de diversas edades residentes en el distrito de Arraiján han logrado alfabetizarse mediante un programa de enseñanza basado en la experiencia cubana.

Raimundo Rivera

Un total de 36 residentes en Arraiján, la mayoría de ellos en edades que fluctúan entre los 35 y los 80 años de edad, acaban de recibir su certificado en el que consta que, tras 36 semanas de dedicación, aprendieron a leer y escribir no solo su nombre, sino todo lo que llega a sus manos y ante sus ojos, y que en el pasado reciente eran incapaces de interpretar como hoy lo hacen.Armando Escarreola, director nacional de Alfabetización del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), explicó  que este programa de alfabetización fue dirigido por la  entidad  junto con  asesores cubanos.Sostuvo que constituyó una fructífera experiencia para centenares de panameños que en Arraiján y en otras partes del país lograron trascender los linderos del analfabetismo e incorporarse a la sociedad con los conocimientos básicos  para la lecto-escritura.El corolario de una de esas acciones se dio recientemente en Veracruz, corregimiento de Arraiján, en donde 36 lugareños, hombres y mujeres, concluyeron 65 clases recibidas a lo largo de 7 semanas, al final de las cuales recibieron lo que para muchos de ellos representa el mayor logro de sus vidas porque constituye la llave que les abrirá caminos hacia una vida más digna.Es la eliminación de la venda que los mantenía en la ignorancia, para ubicarlos en el punto de partida hacia el conocimiento abierto.Esa “graduación”, como las que se realizan en el resto del país en iguales circunstancias, alcanza su nivel más emotivo cuando les corresponde, como “una tesis de sustentación de grado”, redactar y leer, ante sus compañeros, profesores, maestros y supervisores, su experiencia personal al  lograr leer y escribir.  Jaime Apolayo resumió  el sentimiento de todos sus compañeros cuando leyó su tesis: “Yo siempre me caractericé por expresarme bien. Muy pocas personas, salvo mi familia, sabía que yo era analfabeta”. Continuó diciendo: “Ustedes no se imaginan las veces que lloré cuando me acercaba a un lugar a buscar trabajo, por ejemplo, y tenía que llenar un formulario. Optaba por retirarme sin hacer ninguna gestión”.“Un día me lo propuse y hoy he hecho realidad mi sueño. Sé leer y escribir. Ahora puedo leer y escribir”, concluyó Apolayo.   

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