Madres campesinas
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Hoy es una de las fechas más destacadas en nuestro país, un día en que se honra a la madre, a aquellas que engendran en sus vientres el milagro de la vida.
En los portales de la campiña interiorana se puede ver el esfuerzo y dedicación de muchas madres por sacar adelante a sus hijos. Cosiendo, tejiendo, cocinando, con la faena que sea, muchas madres campesinas se ganan la vida a través de la artesanía y el trabajo duro, en el que el tema en común es luchar por su familia.
En la barriada Campo Alegre, vía a El Uverito, en Las Tablas, encontramos a Silvia Hernández tejiendo sombrero de junco y al preguntarle por sus ideales como madre, su respuesta fue: Que mis hijos sean unos profesionales.
Desde hace 17 años llegó a tierras santeñas, con la esperanza de cambiar su calidad de vida, pues en su lugar de origen, en el Cascajal, de La Pintada de Coclé, el jornalero solo gana $5 y $6 por día de trabajo.
Al llegar a la provincia de Los Santos, encontraron un panorama diferente, en el que el pago es mejor para la labor de su esposo, y con ella cosiendo sombreros, han logrado salir adelante.
La señora Silvia explica que cose 15 brazas de junco para hacer un sombrero y casi siempre solo hace uno por mes.
Otra madre artesana digna de admirar es la señora Oderay Díaz, quien reside en la comunidad de La Enea, en Guararé.
Odeary, desde hace más de 20 años, se dedica al arte de zurcir polleras y relata que esto le permitió ayudar a sus hijas, quienes hoy día ya son unas profesionales.
En un hogar humilde, donde su esposo se dedicaba a la pesca y ella a la costura, lograron sacar adelante a sus hijas y hoy día ellas son profesionales que viajan a otros países y con mucho esfuerzo han mejorado la calidad de vida de sus padres.
Madres como la señora Silvia y Oderay son dignas de admirar, pues con el trabajo honrado han sacado a sus hijos adelante.
Hoy lo festejamos demostrando todo nuestro cariño y amor, también le agradecemos a mamá por estar a nuestro lado, y le hacemos saber lo feliz que somos junto con ella.
En todo caso, es importante no olvidarse de que lo esencial en este día tan especial es recordar que nuestra madre es y siempre será la mejor del mundo.