tierra-adentro -
Negocio y tradición
Elena Valdez / Elena Valdez La venta en un día bueno sobrepasa los 300 dólares.Es relativo, depende de la fecha.Pascual Del Rosario reside en El Limón de La Pintada, tiene 33 años y vive la tradición de la confección de artesanías, en especial el sombrero pintao.Explica que desde pequeño está en el negocio de las artesanías, pues desde los 7 años sus padres lo dejaban vendiendo, por lo que aprendió la actividad.Para Pascual, los obstáculos son básicamente retos en la vida del ser humano y sus padres le han enseñado que hay que trabajar duro todos los días para lograr alcanzar las metas.A pesar de ser docente graduado de la universidad, Pascual tiene su puesto de artesanías en el mercado de Penonomé.Lleno de complacencia señala que todos los días está abierto al público, pues todos los días alguien busca algo diferente, desde un sombrero de diez dólares hasta uno de 300.Él y su madre confeccionan sombreros y los venden, aunque también compran sombreros a otros artesanos de La Pintada y los revenden a un precio razonable y la familia se mantiene con este negocio.El joven de los sombreros se siente orgulloso de ser pintadeño y de vivir en Penonomé, pues son dos pueblos llenos de tradiciones y que le han permitido estudiar y salir adelante con su familia gracias a la venta de diferentes artesanías; el mayor logro es la venta de sombreros.Cuenta que siempre está en espera de los turistas con su sombrero a la pedrá y una gran sonrisa, porque cree que en la amabilidad y el buen trato está la clave del éxito.Este negocio siempre nos ha ayudado, aun en un día malo vendemos más de 60 dólares.Asegura que son muchos los puestos de venta de artesanías, pero el de su familia es especial porque trabajan unidos con amor y entrega cada día.
Etiquetas