¡Qué sabrosa tradición!
Recibir el Año Nuevo para muchos de los moradores del distrito de Mariato en el sur de la provincia de Veraguas es una ocasión propicia para celebrar en familia y entre amigos, con una de las tradiciones más populares y más gustadas del interior del país; las matanzas.
La actividad, que consiste en degustar diferentes platos de comida típica preparados con carne de res, inicia desde un día anterior con el sacrificio del animal, que por lo general es una novilla y en el que participan varias personas que luego proceden a realizar varios tipo de cortes de carne.
María Batista, residente en la comunidad de Palo Seco de Mariato, expresa que durante esta época de fin de año la gente de la región costera prepara pavo, jamón y puerco asado, pero para celebrar en grande lo hacen con una matanza porque se come una carne diferente, ya que habitualmente lo que se come es el pescado y toda clase de mariscos.
Según María, con una vaca o novilla se realiza una matanza para unos doscientos o trescientos invitados, así que dependiendo de la cantidad de personas que se esperen en la actividad así mismo es el número de reses que van a sacrificar.
Las matanzas empiezan desde muy temprano con el desayuno y para eso se utilizan las vísceras del animal. Con tortilla, changa, pastelitos, buñuelos, bollos o patacones se acompaña el mondongo, el bistec de hígado encebollado, el corazón frito y el bofe. Con esto arranca la matanza que en ocasiones se realiza paralela a un encuentro deportivo o actividad musical.
En las matanzas se comparten en familia y se reúnen los vecinos para estrechar los lazos de hermandad. Aunque se cobran cuotas que van de 5 a 15 dólares, otras se realizan por la donación de la res por parte de un ganadero, empresario o político de la región.