Reciben esperanza
Chitré se convirtió durante todo el fin de semana en la capital de la esperanza para un grupo de niños y sus padres de escasos recursos, que viajaron de todo el país para buscar solución a su problema de salud.
Cerca de 500 niños y jóvenes con estrabismo, párpados caídos y problemas en su visión fueron operados de forma gratuita por médicos panameños y extranjeros a través del programa Niños Sanos, Niños Felices, que realizó esta jornada en el hospital Gustavo Nelson Collado.
Tal es el caso de Juan, un pequeño de tan solo cinco años que nació con una condición de estrabismo (ojos bizcos) que le ha impedido desarrollarse a plenitud. A pesar de su condición, el pequeño juega, baila, canta y hace las cosas propias de su edad, bajo la vigilancia permanente de su madre.
Yo trato de que él tenga una vida normal, pero siempre hay alguien que lo mira y pregunta, sobre todo otros niños, sin saber lo que él sufre, dijo la mamá de Juan, mientras esperaba en el albergue por la cirugía.
Juan y su madre viajaron con la esperanza de corregir su estrabismo desde Chiriquí, y regresaron a su tierra felices porque el cambio se notó de inmediato.
Mientras lo operaban yo esperaba afuera, pensando cómo quedaría, cómo sería su vida luego de la cirugía. Ahora que lo veo, no puedo creer que su vista haya mejorado de forma tan drástica, dijo su madre entre lágrimas.
Como esta historia hay muchas en el país. Según la Fundación Pro Integración, la población con discapacidad que vive dentro del territorio nacional alcanza un aproximado de 400,000 personas y se estima que de este total, 300,000 viven por debajo del índice de la pobreza y la mayoría en lugares de difícil acceso y en zonas marginadas.
Nos hemos dedicado a las áreas más humildes, sobre todo en los niños que necesitan estas operaciones, aunque también se han atendido casos de cataratas y personas que necesitan lentes, dijo Soraya Bikú, coordinadora de la actividad.
El llanto de los pequeños asustados por el entorno era calmado de forma paciente por médicos y enfermeras, quienes entregaron su tiempo de forma voluntaria para realizar esta jornada nacional.
Otro grupo, el que espera por sus cirugías, está hospedado en la Casa de la Cultura y el albergue de la ciudadela Padre Segundo Familiar Cano, ubicada en Monagrillo, donde reciben alimentación y cuidados, todo de forma gratuita.