Refugio de animales
Desde hace 10 años, un norteamericano se estableció en Punta Burica y decidió concienciar a las personas para preservar la exótica fauna local.
periodistajose
Bella Vista es la última comunidad de Punta Burica en la provincia de Chiriquí, en el área limítrofe con el vecino país de Costa Rica. En esta remota región se busca preservar a los monos aulladores, cariblancos, tití y también a tres diferentes especies de tortugas que llegan a desovar en las playas de este lugar.
Esta zona es calificada como paradisiaca, por lo hermoso de sus playas y áreas verdes que aún hay en el último punto del país.
Para llegar desde la ciudad de David, hay que conducir durante unas tres horas en auto de doble tracción.
En el lugar, los nacionales y extranjeros observan cómo los monos brincan de árbol en árbol en busca de alimentos, a una ardilla abriendo un coco con sus dientes o simplemente apreciar a una tortuga carey o tortuga negra desovando en la orilla de la playa en horas de la noche.
El estadounidense David Teichmann, quien llegó hace diez años a Bella Vista, se declara abiertamente un defensor de la naturaleza, y es por ello que todos los días lucha para preservar el hábitat y las especies que están en vía de extinción en esta región.
Para esto, Teichmann mantiene un programa de reforestación de árboles nativos que producen las frutas que los monos buscan para alimentarse, limpia las playas de los residuos plásticos que son lanzados al mar por las personas, y que las olas arrastran a la playa.
Teichmann estableció el proyecto Tigre Salvaje, donde trabaja para conservar esta zona de Panamá y capacita a la población sobre la necesidad de cuidar el lugar por ser esta una de las últimas perlas con que cuenta el país.
En la actualidad, el norteamericano mantiene un hotel exclusivo para albergar grupos de universitarios o grupos interesados en visitar el sitio para que puedan convivir en el lugar por unos días y aprender a preservar las especies que llegan al lugar.