Tienda centenaria
Quien tiene tienda, que la atienda y si no, que la venda. Al igual que este viejo refrán, el señor Pedro Núñez está muy clarito en esto, pues actualmente él administra la tienda más antigua del distrito de Río de Jesús y una de las más viejas de todo Veraguas.
Todas las mañanas muy temprano, Pedro Núñez abre las puertas del minisúper Don Gustavo, este es un pequeño comercio ubicado en todo el centro del poblado de Río de Jesús, adonde los lugareños acuden a realizar las compras diarias de alimentos, chucherías, medicamentos y más.
Ya casi se cumplen 100 años desde que esta pequeña tienda fue abierta al público y hasta el día de hoy se mantiene ofreciendo un valioso servicio a los moradores de varias comunidades.
Pedro contó que junto a su familia heredó esta abarrotería de quien fuera su suegro, Gustavo Botacio, un mesano que se trasladó a residir en Río de Jesús; él a su vez la había heredado de su abuelo, quien inició con el negocio allá por 1915, aunque ese dato no se sabe con exactitud.
Y a pesar de los años, el viejo edificio de madera aún se mantiene en pie. Por eso, para don Pedro, su esposa e hijos, la tienda representa más que un negocio, pues tiene un valor sentimental y familiar muy alto, porque es el legado de quienes, con mucho esfuerzo, trabajaron en ella durante varias décadas del siglo pasado.
La tienda es a la vez una de las edificaciones más vetustas de Río de Jesús, al igual que la abarrotería Yanalys, la residencia de la familia Puga y otras. Se dice que las casas que en aquellos tiempos tenían tres puertas enfrente eran de familias pudientes y de mucho rango en la región.
Pedro cuenta que se encarga del minisúper junto a su familia y una dependiente, que trabajan con cariño atendiendo a los clientes. Dice que aunque el pequeño negocio no rinda tanto dinero, produce lo suficiente para que se mantenga y para ofrecer el servicio a la comunidad, pues los clientes encuentran de todo, desde una aguja hasta un tanque de gas, pero sobre todo, alimentos y medicinas.
Con el paso de los años, don Pedro le ha dado mantenimiento a la madera para que no se deteriore y resista, cada dos años la pinta, la recubre y la cura para que se mantenga. La única mejora que se le ha hecho al edificio de madera es la instalación del cielo raso.