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Un museo fascinante
Elena Valdez / Elena Valdez El padre Noto y David cuidan bien y narran la historia en el valle.Cada día son más los turistas que se acercan porque quieren saber más.Un lugar muy atractivo, un sitio para conocer la historia de El Valle de Antón y la colección bien ordenada de arte precolombino y religioso, etnografías de los siglos XIX y XX, artesanías, pinturas y hasta información geológica, se trata del museo de esa región.El Valle es un corregimiento turístico que pertenece al distrito de Antón y está ubicado en el área nororiental del corregimiento del mismo nombre y según los geólogos es un cráter o una caldera de un volcán.En este turístico lugar está el museo de El Valle de Antón en donde se conoce desde la historia del corregimiento hasta su clima, y el porqué del cerro La India Dormida y el nombre que este adquiere, como lo explica el encargado a través de un gran cuadro que se mantiene en el pequeño e interesante sitio.El museo se encuentra en la calle Central de El Valle, entre la iglesia San José y la biblioteca, y el encargado es el padre José Noto, pero es David Ranking el que está allí a diario para atender al público que va a conocer la historia del pueblo que atrae a muchos turistas.Al llegar al museo se observa un sitio pequeño, pero dividido en cinco partes que involucran la información geológica, los petroglifos y piedras antiguas, la cerámica antigua, las herramientas de los pioneros de El Valle y el arte religioso y pinturas.Cada día más turistas nacionales y extranjeros se acercan a observar este museo, porque quieren saber más qué hay dentro y cómo surge la historia de El Valle.Van muchos visitantes de Francia, Estados Unidos, Canadá y hasta italianos que sí quedan impresionados con las piedras y utensilios que utilizaban nuestros antepasados, sostiene David.Para José Ibarra, visitar este museo es toda una experiencia.Él es de Penonomé y al llegar a la iglesia de El Valle fue abordado por David, quien le contó del lugar al que solo se entra pagando solamente un dólar, pero lo que se aprende no tiene precio.Este guía explica que todos los pueblos deben tener un museo que cuente la historia y esto no solo ayuda a turistas nacionales y extranjeros, pues también a los que viven en estas comunidades cercanas y desconocemos de estos sitios de gran importancia.Llama mucho la atención la sala de arte precolombino, pues allí el señor David se encarga de contar sobre la exhibición de obras en material lítico, glíptica y en cerámicas, donde reposan las muestras de petroglifo, que son bellezas.
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