En Panamá, los patacones son de esos acompañamientos que caen bien con casi todo. Van con pescado frito, pollo, carne, mariscos y hasta con una buena hamburguesa. En otros países también se disfrutan, aunque con distintos nombres y preparaciones, pero aquí tienen un lugar especial en la mesa. ¡Y qué ricos quedan cuando están en su punto!
Aunque parecen fáciles de preparar, conseguir que queden doraditos y crujientes por fuera, pero suaves por dentro, tiene su ciencia. La clave está en elegir bien el plátano, controlar la temperatura del aceite y freírlos en dos etapas.
Elige un plátano bien verde
El primer paso es escoger plátanos verdes, firmes y sin señales de maduración avanzada. Esto ayuda a conseguir la textura característica de los patacones y evita que queden demasiado dulces o blandos.
Pélalos y córtalos en trozos de tamaño similar para que se cocinen de manera uniforme.
El secreto está en las dos frituras
Uno de los pasos más importantes es freír los trozos de plátano dos veces. En la primera fritura, el objetivo no es dorarlos por completo, sino ablandarlos lo suficiente para poder aplastarlos.
Coloca los trozos en aceite caliente, a temperatura moderada, y déjalos cocinar hasta que estén tiernos por dentro. El tiempo dependerá del grosor de los cortes y de la temperatura del aceite.
Luego, retíralos y déjalos reposar brevemente sobre papel absorbente.
Aplástalos con cuidado
Cuando los trozos estén cocidos, aplástalos con una pataconera o con la base de un plato resistente. Hazlo con firmeza, pero sin ejercer tanta presión que se desarmen.
El grosor también influye en el resultado. Si los dejas demasiado gruesos, pueden quedar menos crujientes; si los aplastas demasiado, podrían romperse durante la segunda fritura.
La segunda fritura les da el toque crujiente
Después de aplastarlos, vuelve a colocarlos en aceite caliente, esta vez a una temperatura más alta que en la primera fritura. Déjalos hasta que estén dorados y crujientes por ambos lados, vigilándolos para que no se quemen.
Al sacarlos, escúrrelos bien y añade sal al gusto. Lo ideal es servirlos recién hechos, cuando todavía conservan ese contraste entre la superficie crujiente y el interior suave.
¿Por qué a veces quedan blandos o aceitosos?
Si los patacones quedan blandos, puede ser porque no se doraron lo suficiente en la segunda fritura o porque se dejaron amontonados y el vapor afectó su textura.
Si quedan muy aceitosos, el aceite podría no haber estado lo suficientemente caliente al freírlos. También conviene escurrirlos bien y evitar cubrirlos mientras están calientes.
La próxima vez que prepares patacones en casa, recuerda la clave: plátano verde, una primera fritura para ablandar, aplastarlos con cuidado y una segunda fritura para conseguir ese doradito que tanto gusta. ¡Así sí provoca acompañar cualquier comida!









