No hay mal que por bien no venga. Este popular refrán cae como anillo al dedo en la vida del karateca panameño Héctor Cención.
Y es que debido a su mal comportamiento cuando era niño, algo muy común en esa etapa, su progenitora, Elsa Salazar, se dio a la tarea de buscar ayuda ante esta situación.
Salazar dio en el clavo al buscar en el deporte una alternativa positiva como distracción para su hijo.





