La jornada del pasado lunes en el estadio Olímpico de Río de Janeiro será recordada por el dramático clavado y desplome sobre la línea de meta de la bahameña Shaunae Miller, agónica ganadora de la carrera de los 400 metros.
Aunque las estadísticas reinan en los anales de la historia, en la retina de los aficionados quedará grabada para siempre la imagen de Miller, estirada sobre el tartán olímpico en esperas de final fotográfico que la confirmaría como nueva campeona olímpica.





